Comenzamos por coordinar con el cliente los estándares de los productos más vendidos: grosor de la tela, recuperación de elasticidad, tolerancias de talla y requisitos clave de construcción (cinturilla, entrepierna y costuras laterales). Posteriormente, creamos un paquete técnico completo a granel y un conjunto de tallas maestro como base para la producción.
A partir de ahí, ejecutamos tres acciones fundamentales:
Optimización de la línea de producción y desglose de procesos
Asignamos estilos de alto volumen a equipos estables y establecimos estaciones especializadas para operaciones clave (fijación de cinturillas, unión de costuras, ribete/costura de recubrimiento). Esto redujo las pérdidas por cambios de línea y mejoró la productividad.
Gestión del ritmo de los materiales
Para los colores de alta demanda, bloqueamos lotes de tela y cronogramas de teñido con anticipación para evitar escasez de material que puede detener las líneas a mitad de la producción.
El control de calidad se trasladó aguas arriba
En lugar de confiar principalmente en la inspección final aleatoria, implementamos controles etapa por etapa en corte → costura → acabado/embalaje, con especial atención a las mediciones y la recuperación del estiramiento durante la inspección de la primera pieza, los controles en línea y la inspección final, asegurando resultados consistentes en todos los lotes.
También establecimos una cadencia de entrega más clara: las reposiciones urgentes pasaron por una vía rápida, mientras que los pedidos regulares siguieron un cronograma semanal continuo, manteniendo alineadas la escala de comercialización y la capacidad de la fábrica.